Era tarde ya y dos hermanos estaban
preparando su viaje de mochileros al sudoeste del país, sus horas están
destinadas a preparar todo lo que necesitan en pequeñas mochilas que después de
un rato se dan cuenta que no alcanzan.
Marisa habla por teléfono:
-¡Ellos son uña y mugre! Ya les dije es una
locura pero no entienden ¡Están chapas los dos!
Era evidente su ansiedad, y seguían en su
tarea de tratar de entrar todo en esas mochilas sin hacer caso a la
conversación que Marisa tenía al teléfono.
-Por ahí vos podes hacer que estos cambian
de idea.- Decía Marisa desesperadamente tratando de convencer al menos a quien
estaba del otro lado de la línea, mientras Francisco abría la puerta del
comedor y atendía a un hombre alto,de bigotes y ojos claros, anchos brazos y un
importante mentón
-¿Tío, que haces por acá?- Dijo Francisco
sin saludar siquiera.
-No nos vendrás a pinchar el globo vos
también, ¿no?- Agregó Pablo
-Vengo a ver si ustedes dos cambian de
idea.
-¡Es pan comido! Ya tenemos casi todo
preparado ya le dijimos a mama pero ella no entiende. Pablo y yo estamos más
que preparados.
-A lo mejor está asustada… bueno, ya que
tan decididos están, yo les traje mi mochila la que use yo allá en los 80’
cuando hice ese viaje. A mí me impulso la necesidad de conocer lo que estámás
allá de nuestras fronteras y percibirlo con todo los sentidos. Es el hambre de
ver y palpar el mundo bajo tu criterio, y no bajo lo que otros te muestren de
él.
Un consejo chicos, no le teman al “qué
dirán” de las personas que puedan conocer su historia de viaje y los tilden de
“locos” por dejar una vida estable por lo incierto en sus travesías.
Ese quizás es el principal temor de muchos
viajeros, y el gran error también.
-¡Tío! Vos sí que nos salvaste ¡Acá nos entra
todo!
-Muchachos, eso sí, no es por supersticioso
ni nada, pero hagan caso a las leyendas y no subestimen su verdad, a mí me fue
bien. Desgraciadamente no puedo decir lo
mismo de algunos conocidos.
-¡Bah! Habrán ido muy acobardados y no les
alcanzó para superar el reto. Nosotros estamos más que seguro que lo vamos a
lograr ¿cierto Pablito?
-¡Si! ¡Y más aún con el equipo que nos
prestaste! ¡Ja!
-Chicos, si bien quiero que se tengan fe no
pequen excediéndose de confianza y transformándola en pedantería. La base de
todo éxito radica en la combinación adecuada de humildad y confianza. En cuanto
a lo anterior, Los Andes están llenos de cosas desconocidas, sean inteligentes
y escuchen a la gente que allí vive. Realmente, se pueden encontrar con cosas
que no habrían imaginado nunca.
-¡Dale tío! Esas son todas pavadas. Cuentos
viejos.
-Sí tío, no vas a creer todo lo que te
dicen...
Pablo y Francisco se fueron al otro día,
mientras Marisa le recriminaba a su hermano el que los haya alentado, que en el
fondo sabía que tal vez todo podría salir decididamente mal.
Pablo y Francisco volvieron al cabo de unos
meses, pero no eran los mismos algo en ese viaje los había cambiado, no se
podría decir bien qué. Algo en el cuenco de sus ojos se reflejó y quedó impreso
por siempre en su memoria. En la altura de los Alpes alguien o algo les reveló
ciertas cosas que ningún humano puede entender. Cosas que nadie quiere saber. A
veces, es necesario un golpe brusco para entender ciertas cosas, aunque nunca
lleguemos a hacerlo completamente.
Autores: Belarmino Matías, Díaz Juan Ignacio