miércoles, 14 de octubre de 2015

Miradas por Paloma de Arregui

Me adentre en la selva, no la veía igual, no pensé que realmente fuera así, tal como la describían aquellos libros que siempre leía, tan majestuosa, grande y virgen que ni dios creería la perfección que veían mis ojos, quien diría que yo, la misma persona que hace unos días estaba rodeado de lujos ahora viniera a buscarme a mí mismo acá, al lugar más alejado a todas las comodidades que tenía. Hace tan solo  un par de semanas  me adentre a aquí, pero con un propósito totalmente diferente, el dinero que me prometieron a cambio de encontrar un lugar posible para establecer otra de las ciudades, infinitas riquezas que no lograrían, o al menos eso creía, saciar esa ambición tan característica en mí, fui en busca del mejor lugar que se pudiere encontrar en la selva Brasilera, acompañado de tan solo 2 valientes hombres, con grandes talentos para la caza y supervivencia, pues no sabíamos cuánto tiempo podríamos llegar a estar allí.
               Luego de recorrer varios días encontramos el lugar perfecto para establecer lo que sería la futura hermosa ciudad de Maramboo, pegado  un rio, rodeado de muchísimos recursos naturales, en verdad salteemos esta parte, nada muy importante en la historia que les quiero contar, pasaron aproximadamente 3 días desde que llegamos a allí y algo nos sorprendió, muchísimo más que todos los animales que ya nos habían visitado, algo que realmente no esperaríamos, personas.
               Personas, si como leíste, pero no como las que yo estaba acostumbrado a conocer, sino que estos no hablaban, no vestían, prácticamente no hacían nada igual a nosotros, simples barbaros eran, cada uno de ellos era de una forma parecida y a su vez diferente entre cada uno de los que se encontraban a su lado. Nos habían estado observando todo este tiempo, y nuestro encuentro cara a cara no fue del todo pacífico, va del todo no, directamente no lo fue, nos ataron y llevaron con los ojos vendados a su mini aldea, hasta que por fin pudimos ver algo, estábamos rodeados por ellos y nos miraban de una forma muy extraña, como mira un niño con rareza algo desconocido y sin vergüenza alguna, hablaban sí, eso creo que hacían, ellos parecían entenderse y es más se quisieron dirigir a nosotros pero sin sentido alguno ya que por lógica no los entendíamos. Llego uno de cuerpo fornido, y por la forma en que caminaba y en que lo veían con respeto parecía ser el líder de todos ellos, se acercó a uno de mis compañeros y le pegó, no sé si sería lo mejor para él, Daniel no era de un carácter tranquilo y aun que sea lo último que haga se iba a vengar por semejante ofensa. Casi, pero solo casi me olvido de contarles como la conocí, no podía dejar de mirarla, tenía una mirada penetrante, pelo largo lacio, rasgos duros, ojos miel y una belleza poco antes vista, su personalidad se notaba hasta de lejos que era imponente una mujer, aunque barbara, una mujer difícil de olvidar. No podía dejar de pensar en ella, era muy extraño, secuestrado sin saber que me podría pasar mañana, o simplemente minutos después pero me había hipnotizado, sin escapatoria de su ‘hechizo’ más fuerte, la mirada.
                 Pasó todo tan rápido que todavía no puedo creer lo que estoy viendo, pero antes de decirles voy a seguir contando mi historia, yo sabía, sabía que ese hombre no tendría que haberle pegado a Daniel, lo conocía, se logró soltar y fue una matanza, todos estaban durmiendo y despertaban con gritos de las personas más cercanas a donde estábamos, ella se había quedado dormida después de un largo tiempo de mirarnos, no hacíamos nada más que eso, solo nos mirábamos, pero naturalmente había una conexión que pensé que nadie me podría arrebatar, ni mucho menos que lo haría el que me ayudo todo este tiempo, desperté con sus gritos desesperados y para cuando reaccioné ya no estaban esos ojos llenos de magia, ahora se veían vacíos, no tenían ese brillo que los caracterizaba, lo único que sé es que no recuerdo nada hasta que reaccione con las manos llenas de sangre y el cadáver de Daniel en mis manos, todos me miraban perplejos, pero como si de un demonio se tratase.
Hice dos tumbas, una para mi amor, y otra para mi amigo, que muerto ya estaba y no logro saber realmente porque, creo que ese es el motivo por el que después de los recuerdos que me trae este lugar, haya vuelto quiero respuestas a mis dudas que sé que solo yo puedo responder, ahora lo único que hago es contarles esta historia enfrente a esos lugares donde debajo están en estado de putrefacción sus cuerpos, intentando nomas recordar, recordar sus miradas.

miércoles, 19 de agosto de 2015

La triste realidad

La triste realidad Michael Weber era un argentino apasionado por el turismo, su convicción era recorrer toda Latino América con su perro Toni, observando culturas, costumbres y formas de vida de las diferentes regiones. Su viaje mas impactante fue al norte de Brasil, no por la belleza ni el turismo, sino por la pobreza de la gente, su forma de trabajar, ver a niños trabajando y gente amontonada durmiendo entre la mugre. Michael dijo: “Me da mucha pena ver a los niños trabajando sin disfrutar su infancia”. “Esta gente no tiene calidad de vida”. “En México observe las diferentes culturas y tradiciones. La gente era muy alegre y se conformaba con poco, sus culturas y creencias eran la base de su vida”. “Para mi, América Latina es fundamentalmente eso: una especia de vórtice de todas las clases de tradiciones, corrientes culturales, modo de vida, comportamientos y también de ideas y manifestaciones artísticas” • Llegamos a pensar que la mayoría de los adolecentes de la actualidad no valoran y no se conforman con nada, mientras que en otros lados darían lo que fuera por tener lo que ellos tienen. Autores: Joaquin Gonzalez y Sofia Diaz

martes, 18 de agosto de 2015

El misterio de Los Andes - Belarmino Matías, Díaz Jun Ignacio.

Era tarde ya y dos hermanos estaban preparando su viaje de mochileros al sudoeste del país, sus horas están destinadas a preparar todo lo que necesitan en pequeñas mochilas que después de un rato se dan cuenta que no alcanzan.
Marisa habla por teléfono:
-¡Ellos son uña y mugre! Ya les dije es una locura pero no entienden ¡Están chapas los dos!
Era evidente su ansiedad, y seguían en su tarea de tratar de entrar todo en esas mochilas sin hacer caso a la conversación que Marisa tenía al teléfono.
-Por ahí vos podes hacer que estos cambian de idea.- Decía Marisa desesperadamente tratando de convencer al menos a quien estaba del otro lado de la línea, mientras Francisco abría la puerta del comedor y atendía a un hombre alto,de bigotes y ojos claros, anchos brazos y un importante mentón
-¿Tío, que haces por acá?- Dijo Francisco sin saludar siquiera.
-No nos vendrás a pinchar el globo vos también, ¿no?- Agregó Pablo
-Vengo a ver si ustedes dos cambian de idea.
-¡Es pan comido! Ya tenemos casi todo preparado ya le dijimos a mama pero ella no entiende. Pablo y yo estamos más que preparados.
-A lo mejor está asustada… bueno, ya que tan decididos están, yo les traje mi mochila la que use yo allá en los 80’ cuando hice ese viaje. A mí me impulso la necesidad de conocer lo que estámás allá de nuestras fronteras y percibirlo con todo los sentidos. Es el hambre de ver y palpar el mundo bajo tu criterio, y no bajo lo que otros te muestren de él.
Un consejo chicos, no le teman al “qué dirán” de las personas que puedan conocer su historia de viaje y los tilden de “locos” por dejar una vida estable por lo incierto en sus  travesías.
Ese quizás es el principal temor de muchos viajeros, y el gran error también.
-¡Tío! Vos sí que nos salvaste ¡Acá nos entra todo!
-Muchachos, eso sí, no es por supersticioso ni nada, pero hagan caso a las leyendas y no subestimen su verdad, a mí me fue bien. Desgraciadamente  no puedo decir lo mismo de   algunos conocidos.
-¡Bah! Habrán ido muy acobardados y no les alcanzó para superar el reto. Nosotros estamos más que seguro que lo vamos a lograr ¿cierto Pablito?
-¡Si! ¡Y más aún con el equipo que nos prestaste! ¡Ja!
-Chicos, si bien quiero que se tengan fe no pequen excediéndose de confianza y transformándola en pedantería. La base de todo éxito radica en la combinación adecuada de humildad y confianza. En cuanto a lo anterior, Los Andes están llenos de cosas desconocidas, sean inteligentes y escuchen a la gente que allí vive. Realmente, se pueden encontrar con cosas que no habrían imaginado nunca.
-¡Dale tío! Esas son todas pavadas. Cuentos viejos.
-Sí tío, no vas a creer todo lo que te dicen...
Pablo y Francisco se fueron al otro día, mientras Marisa le recriminaba a su hermano el que los haya alentado, que en el fondo sabía que tal vez todo podría salir decididamente mal.
Pablo y Francisco volvieron al cabo de unos meses, pero no eran los mismos algo en ese viaje los había cambiado, no se podría decir bien qué. Algo en el cuenco de sus ojos se reflejó y quedó impreso por siempre en su memoria. En la altura de los Alpes alguien o algo les reveló ciertas cosas que ningún humano puede entender. Cosas que nadie quiere saber. A veces, es necesario un golpe brusco para entender ciertas cosas, aunque nunca lleguemos a hacerlo completamente.


Autores: Belarmino Matías, Díaz Juan Ignacio

La novia del Chac Mool - Karagiannis Alexia, Ialungo Ailin.

  Esta historia comienza en un museo, en el sótano de un museo de México. En el medio del sótano se encuentra una caja de madera llena de moho. Sobre ella hay una gotera que de a poco va humedeciendo lo que hay dentro de esta misteriosa caja.

  Una tarde de tormenta la tapa de la caja sale volando y cae destrozada a un lado. En los bordes de la caja se ve como unas manos de oro se agarran; el destello de un relámpago hace notar en la pared la sombra de una mujer saliendo de la caja.

  Las gotas cayendo sobre la mujer de oro provocaron que ella cobre más vida. Se oye un grito desesperado, un hombre parado bajo el umbral de la puerta se encuentra estupefacto. La mujer se encamina hacia él y lo derriba, con la salida libre la estatua viviente logra huir del frío sótano.

  En la vereda de una casa no muy lejos del museo se encuentra el Chac Mool personificado bailando bajo la lluvia. La figura de una mujer se acerca a él y tomándolo desprevenido comienza a gritarle.

-¡¿DÓNDE TE HAS METIDO!? ¡ME DEJASTE SOLA CON LOS ESPÍRITUS ENFADADOS! ¡Y SABES BIEN LO DIFÍCILES QUE SON DE TRATAR CUANDO SE ENFADAN!-

  Luego de una discusión ambos entran a la casa. La novia del Chac Mool enojadísima lo obliga a juntar todas las cosas que estaban fuera de lugar.

  El Chac Mool harto ya de ella luego de varias semanas decide volver a su mundo, al mundo espiritual, al mundo de los dioses. Ella, al encontrarlo seco y como una estatua, comprende que había logrado su misión, llevar a su novio nuevamente al mundo donde pertenecían. La mujer ya satisfecha con lo logrado vuelve al museo, toma una caja, la coloca donde no hay goteras y se mete dentro se ella.

  Así es como el mundo de los humanos no padece con la presencia de estos insoportables dioses.


Fin.

Alexia Karagiannis. Ailin Ialungo.

martes, 9 de junio de 2015

Don Aurelio por Pilar Gallego

Don Aurelio, un hombre de mediana estatura, delgado. Vivía en una casa de gran tamaño, a las afuera de una enorme ciudad. Este hombre nunca tuvo interés de casarse y formar una familia, lo único que tenía era la empresa que heredo de sus padres. Aurelio solía ir a su fabrica para controlar que sus empleados asistan a su trabajo y si lo hacían correctamente. Un día, José, un señor de familia muy humilde, que trabajaba hace muchos años para el señor Aurelio, se acerca hacia él para comentarle su necesidad de no asistir un día a su trabajo, su motivo era que una de sus hijas festejaría su ceremonia de casamiento. Aurelio, no muy convencido con este favor de José, lo miro y le dijo ¡NO!, José se retiro y siguió con su rutina de trabajo. Un tiempo más tarde, Aurelio estaba realizando un recorrido por la fábrica hasta que comenzó a sentir fuertes dolores en el pecho, todos se habían retirado de su puesto de trabajo, pero solo quedaba José. Aquel hombre asistió a Aurelio y lo acompaño hacia su casa y llamo a un médico para que lo revise y controle. Este mismo hombre, José, se retiro para seguir su tarea en la fábrica. Aurelio, solo, acostado en su cama pensado que hubiera sido de él si no hubiese recibido ayuda de José. Esto lo hizo reflexionar y decía que la riqueza no te hace mejor persona, eso te convierte en una persona egoísta y con mala impresión hacia las personas que se veían con forma de vida precaria y humilde.