martes, 18 de agosto de 2015

El misterio de Los Andes - Belarmino Matías, Díaz Jun Ignacio.

Era tarde ya y dos hermanos estaban preparando su viaje de mochileros al sudoeste del país, sus horas están destinadas a preparar todo lo que necesitan en pequeñas mochilas que después de un rato se dan cuenta que no alcanzan.
Marisa habla por teléfono:
-¡Ellos son uña y mugre! Ya les dije es una locura pero no entienden ¡Están chapas los dos!
Era evidente su ansiedad, y seguían en su tarea de tratar de entrar todo en esas mochilas sin hacer caso a la conversación que Marisa tenía al teléfono.
-Por ahí vos podes hacer que estos cambian de idea.- Decía Marisa desesperadamente tratando de convencer al menos a quien estaba del otro lado de la línea, mientras Francisco abría la puerta del comedor y atendía a un hombre alto,de bigotes y ojos claros, anchos brazos y un importante mentón
-¿Tío, que haces por acá?- Dijo Francisco sin saludar siquiera.
-No nos vendrás a pinchar el globo vos también, ¿no?- Agregó Pablo
-Vengo a ver si ustedes dos cambian de idea.
-¡Es pan comido! Ya tenemos casi todo preparado ya le dijimos a mama pero ella no entiende. Pablo y yo estamos más que preparados.
-A lo mejor está asustada… bueno, ya que tan decididos están, yo les traje mi mochila la que use yo allá en los 80’ cuando hice ese viaje. A mí me impulso la necesidad de conocer lo que estámás allá de nuestras fronteras y percibirlo con todo los sentidos. Es el hambre de ver y palpar el mundo bajo tu criterio, y no bajo lo que otros te muestren de él.
Un consejo chicos, no le teman al “qué dirán” de las personas que puedan conocer su historia de viaje y los tilden de “locos” por dejar una vida estable por lo incierto en sus  travesías.
Ese quizás es el principal temor de muchos viajeros, y el gran error también.
-¡Tío! Vos sí que nos salvaste ¡Acá nos entra todo!
-Muchachos, eso sí, no es por supersticioso ni nada, pero hagan caso a las leyendas y no subestimen su verdad, a mí me fue bien. Desgraciadamente  no puedo decir lo mismo de   algunos conocidos.
-¡Bah! Habrán ido muy acobardados y no les alcanzó para superar el reto. Nosotros estamos más que seguro que lo vamos a lograr ¿cierto Pablito?
-¡Si! ¡Y más aún con el equipo que nos prestaste! ¡Ja!
-Chicos, si bien quiero que se tengan fe no pequen excediéndose de confianza y transformándola en pedantería. La base de todo éxito radica en la combinación adecuada de humildad y confianza. En cuanto a lo anterior, Los Andes están llenos de cosas desconocidas, sean inteligentes y escuchen a la gente que allí vive. Realmente, se pueden encontrar con cosas que no habrían imaginado nunca.
-¡Dale tío! Esas son todas pavadas. Cuentos viejos.
-Sí tío, no vas a creer todo lo que te dicen...
Pablo y Francisco se fueron al otro día, mientras Marisa le recriminaba a su hermano el que los haya alentado, que en el fondo sabía que tal vez todo podría salir decididamente mal.
Pablo y Francisco volvieron al cabo de unos meses, pero no eran los mismos algo en ese viaje los había cambiado, no se podría decir bien qué. Algo en el cuenco de sus ojos se reflejó y quedó impreso por siempre en su memoria. En la altura de los Alpes alguien o algo les reveló ciertas cosas que ningún humano puede entender. Cosas que nadie quiere saber. A veces, es necesario un golpe brusco para entender ciertas cosas, aunque nunca lleguemos a hacerlo completamente.


Autores: Belarmino Matías, Díaz Juan Ignacio

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