Esta historia comienza en un museo, en el sótano de un museo de México. En el medio del sótano se encuentra una caja de madera llena de moho. Sobre ella hay una gotera que de a poco va humedeciendo lo que hay dentro de esta misteriosa caja.
Una tarde de tormenta la tapa de la caja sale volando y cae destrozada a un lado. En los bordes de la caja se ve como unas manos de oro se agarran; el destello de un relámpago hace notar en la pared la sombra de una mujer saliendo de la caja.
Las gotas cayendo sobre la mujer de oro provocaron que ella cobre más vida. Se oye un grito desesperado, un hombre parado bajo el umbral de la puerta se encuentra estupefacto. La mujer se encamina hacia él y lo derriba, con la salida libre la estatua viviente logra huir del frío sótano.
En la vereda de una casa no muy lejos del museo se encuentra el Chac Mool personificado bailando bajo la lluvia. La figura de una mujer se acerca a él y tomándolo desprevenido comienza a gritarle.
-¡¿DÓNDE TE HAS METIDO!? ¡ME DEJASTE SOLA CON LOS ESPÍRITUS ENFADADOS! ¡Y SABES BIEN LO DIFÍCILES QUE SON DE TRATAR CUANDO SE ENFADAN!-
Luego de una discusión ambos entran a la casa. La novia del Chac Mool enojadísima lo obliga a juntar todas las cosas que estaban fuera de lugar.
El Chac Mool harto ya de ella luego de varias semanas decide volver a su mundo, al mundo espiritual, al mundo de los dioses. Ella, al encontrarlo seco y como una estatua, comprende que había logrado su misión, llevar a su novio nuevamente al mundo donde pertenecían. La mujer ya satisfecha con lo logrado vuelve al museo, toma una caja, la coloca donde no hay goteras y se mete dentro se ella.
Así es como el mundo de los humanos no padece con la presencia de estos insoportables dioses.
Fin.
Alexia Karagiannis. Ailin Ialungo.
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